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Thursday, October 14, 2010

Scientific naturalism makes me feel good.

Science doesn't have a definition written on unbreakable stone, but is whatever seems to be the best possible attempt to define an objective and verifiable truth. I don't see why you would want to resign yourself to anything but the best possible attempt to understand the world. Knowing that consciousness is modulated by physiological conditions, religious experiences can be triggered in the lab, knowing that we are biased by nature and our brain plays illusions on us all the time; I am sceptical to revelations or other forms of personal truths. Because my brain is so evidently imperfect, and to avoid deluding myself, is that I prefer simple explanations based on shareable, verifiable and self-consistent evidence. If I were to be religious, which of the arbitrary beliefs should I choose? Will the gods be worth my veneration? Will I be worth their concern? I reject that speculative path with confidence. I am better off admitting ignorance most of the time, and when lucky embracing good explanations that do not require supernatural storytelling or blind faith. I have grown out of the myths and I can give testimony that it feels good to live a godless and wonderful world.

Saturday, March 13, 2010

"Yo canto a la diferencia" de Violeta Parra: mas vigente que nunca!

La canción de nuestra querida folklorista originalmente critica con gran agudeza la situación social de mediados del siglo XX. Sin embargo en la re-lectura de estas rimas en el contexto del gran terremoto entre Chillan y Concepción y el nuevo presidente es imposible abstraerse del gran numero de coincidencias. La apelación a la bandera y el nacionalismo, el pueblo mal correspondido, el presidente visitando en "Cadillac", la presencia militar, el bicentenario, la Luisa pariendo sin luz ni pañales...



Yo canto a la chillaneja
si tengo que decir algo
y no tomo la guitarra
por conseguir un aplauso.
Yo canto la diferencia
que hay de lo cierto a lo falso.
De lo contrario, no canto.

Les voy a hablar en seguida
de un caso muy alarmante:
atención al auditorio
que va a tragarse el purgante,
ahora que celebramos
el dieciocho más galante

la bandera es un calmante.
Yo paso el mes de septiembre
con el corazón crecido
de pena y de sufrimiento
del ver mi pueblo afligido.
El pueblo amando a la patria
y tan mal correspondido.
El emblema por testigo.

En comandos importantes
juramento a la bandera.
Sus palabras me repican
de tricolor las cadenas,
con alguaciles armados
en plazas y en alamedas
y al frente de las iglesias.

Los ángeles de la guarda
vinieron de otro planeta
porque su mirada turbia
su sangre de mala fiesta
profanos suenan tambores
clarines y bayonetas
dolorosa la retreta.

Afirmo, señor ministro,
que se murió la verdad.
Hoy día se jura en falso
por puro gusto, no más.
Engañan al inocente
sin ni una necesidad,
y arriba la libertad.

Ahí pasa el señor vicario
con su palabra bendita.
¿Podría, su Santidad,
oírme una palabrita?
Los niños andan con hambre,
les dan una medallita,
o bien una banderita.

Por eso, su Señoría,
dice el sabio Salomón,
hay descontento en el cielo,
en Chuqui y en Concepción.
Ya no florece el copihue
y no canta el picaflor.
Centenario de dolor.

Un caballero pudiente
agudo como un puñal
me mira con la mirada
de un poderoso volcán
y con relámpagos de oro
desliza su Cadillac.
¡Y viva la libertad!

De arriba alumbra la luna
con tan amarga verdad
la vivienda de la Luisa
que espera maternidad.
Sus gritos llegan al cielo.
Nadie la habrá de escuchar
en la fiesta nacional.

No tiene fuego la Luisa,
ni lámpara, ni pañal.
El niño nació en las manos
de la que cantando está.
Por un reguero de sangre
mañana irá el Cadillac.
¡Y viva la libertad!

La fecha más resaltante,
la bandera nacional.
La Luisa no tiene casa.
La parada militar.
Y si va al parque la Luisa
¿Adónde va a regresar?
Cueca amarga militar.

Yo soy a la chillaneja,
señores, para cantar.
Si yo levanto mi grito
no es tan sólo por gritar.
Perdóneme el auditorio
si ofende mi claridad.
Cueca larga militar.

(1954-1957)